Fachada de la Catedral de Durango

Catedral de Durango

Arquitectura

Monumentalidad y adaptación técnica a lo largo de siglos: un edificio que reúne el barroco novohispano y la pureza neoclásica bajo un mismo techo de piedra.

119varasLargo del templo
68varasAncho del templo
24pilaresSostienen las naves
18bóvedasCubren el interior
21campanasEn las torres
3estilosBarroco temprano, pleno y tardío

Tres Naves,
Siglos de Arte

La arquitectura de la Catedral de Durango se define por su monumentalidad y su capacidad de adaptación técnica a lo largo de siglos de construcción. El edificio se desplanta sobre una planta rectangular, con unas dimensiones imponentes de 119 varas de largo por 68 de ancho. Su estructura de tres naves, sostenida por 24 pilares y cubierta por 18 bóvedas, representa uno de los logros de ingeniería más significativos de la región.

La transición de las bóvedas de arista iniciales a la elevación de las naves laterales para igualarlas con la principal permitió una iluminación superior a través de sus ventanas y claraboyas. Uno de los hitos arquitectónicos más relevantes fue la sustitución del antiguo cimborrio por una cúpula de tambor octagonal, un cambio que no solo mejoró la estética exterior, sino que proporcionó un eje vertical de luz sobre el crucero.

Las portadas, calificadas de orden barroco temprano, pleno y tardío, muestran una convivencia de estilos: desde el primer cuerpo clasicista de la portada principal hasta el uso de columnas salomónicas en los niveles superiores, características de la influencia de los maestros talladores de Guadalajara como Simón de los Santos, José de la Cruz, hasta Pedro de Huertas y Miguel de Ontiveros.

El conjunto arquitectónico no se limitaba al templo, sino que incluía espacios anexos vitales como la casa de la Haceduría, la sala capitular y las sala de los canónigos. El exterior estaba protegido por una valla de cal y canto con siete pórticos, que separaba el espacio sagrado del entorno urbano. Las torres de tres cuerpos, con sus 24 campaniles y rematadas por cruces de hierro, no solo cumplían una función acústica con sus 21 campanas y esquilas, sino que servían como el punto más alto del paisaje, simbolizando el dominio visual y espiritual de la Iglesia sobre la Nueva Vizcaya.

Texto curatorial: Museo de la Catedral Basílica de Durango · Arquidiócesis de Durango

Investigación histórica: Historiador José Alonso Martínez Barrios

Elementos Clave

Cúpula de Tambor Octagonal

Sustituyó el antiguo cimborrio. Proporciona un eje de luz cenital sobre el crucero y mejora la estética exterior.

Portadas Barrocas

Convivencia de estilos: cuerpo clasicista en la base, columnas salomónicas en los niveles superiores.

Torres de Tres Cuerpos

24 campaniles, 21 campanas y cruces de hierro. El punto más alto del horizonte de la Nueva Vizcaya.

Valla de Cal y Canto

Lonja con siete pórticos que separa el espacio sagrado del entorno urbano circundante.

Galería Arquitectónica

Fachada principal

Fachada principal

Vista de la Catedral

Vista de la Catedral

Detalle arquitectónico

Detalle arquitectónico

Interior del Santísimo

Interior del Santísimo

Detalle escultórico

Detalle escultórico

Capilla de Nepomuceno

Capilla de Nepomuceno

Análisis detallado

Las Tres
Portadas

1701–1765

Portada Principal

Simón de los Santos · José de la Cruz

Tres cuerpos en evolución estilística del clasicismo al barroco salomónico. El primer cuerpo presenta columnas corintias de fustes estriados con San Pedro y San Pablo. En la clave del arco central destaca el Niño Jesús sostenido por un niño indígena — símbolo del sincretismo novohispano. El segundo cuerpo (1721, José de la Cruz) alberga un árbol genealógico pétreo con San Joaquín, Santa Ana, San Juan Bautista y San José. El remate mixtilíneo luce, desde 1821, el águila republicana en lugar del escudo virreinal.

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1744

Portada Oriente

Miguel de Ontiveros · Pedro de Huertas

Considerada la cumbre del barroco ornamental en el norte de México. Primer cuerpo con columnas corintias extraordinarias cuyos fustes son lienzos de estriado, anillado y figuras antropomorfas. Los edículos laterales resguardan a San Mateo y San Marcos con Cristo dictando el evangelio al fondo. El friso del entablamento recorre los símbolos de la Letanía Lauretana y la cornisa alberga a Dios Pantocrátor. El segundo cuerpo (Huertas) incorpora columnas estípite y las figuras protectoras: Santa Bárbara contra los rayos y Santa Petronila contra las sequías.

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1744

Portada Poniente

Miguel de Ontiveros

Hermana gemela de la portada oriente en fecha y autor, pero con su propio programa iconográfico. Tallada por Ontiveros con los 7 Tronos angelicales y los símbolos de la Letanía Lauretana en el friso. San Miguel Arcángel ocupa la clave como guardián del templo. El conjunto refleja la 'gramática de la abundancia' del barroco tardío: cada superficie libre es oportunidad para la narración visual.

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Torres y Cúpulas

La torre poniente inició en 1699 bajo Simón de los Santos y fue concluida en 1721 por José de la Cruz, con veinticuatro balcones de hierro traídos desde Sevilla. La torre oriente, de proceso más prolongado, fue terminada por Nicolás Morín entre 1784 y 1787; alberga un reloj añadido en el siglo XIX. Juntas suman 21 campanas y esquilas, entre las que destaca la mayor, dedicada a la Inmaculada Concepción.

La cúpula mayor octagonal, obra de Miguel de Ontiveros, integró en sus vértices esculturas de ángeles que portan letras individuales; al unirse visualmente forman el saludo angélico "Ave María". Las cúpulas laterales fueron rematadas en 1897 por Benigno Montoya Muñoz, quien añadió las figuras de los arcángeles San Gabriel y San Miguel como custodios del recinto.

Torre poniente — inicio1699
Campanas y esquilas21
Torre oriente — conclusión1784–1787
Cúpulas laterales — rematadas1897