Catedral Basílica

PORTADAPONIENTEMiguel de Ontiveros · 1744

La joya arquitectónica que hoy define a Durango

Ver en recorrido
Historia y Estilo

La Suntuosidad del Barroco Pleno

Miguel de Ontiveros · Zacatecas · 1744

La portada poniente es un libro abierto donde la piedra labrada narra la transición de los estilos y la pericia de los maestros canteros. Su inicio se sitúa hacia 1744 bajo la dirección del Maestro Miguel Ontiveros, procedente de Zacatecas y acompañado por sus hijos, quien trasladó a Durango la suntuosidad del barroco pleno, caracterizado por una densidad ornamental que buscaba reflejar la gloria divina a través del detalle infinito.

Un Nuevo Orden Supremo

El primer cuerpo se rige por un "nuevo orden supremo" donde las columnas adosadas se transforman en lienzos escultóricos: figuras antropomorfas, estriados profundos y anillos que segmentan la verticalidad conviven con uvas en forma helicoidal —clara alusión eucarística— que culminan en capiteles corintios de gran finura.

Texto curatorial: Museo de la Catedral Basílica de Durango · Arquidiócesis de Durango

Investigación histórica: Historiador José Alonso Martínez Barrios

Imagen introductoria
Miguel de Ontiveros · 1744

El Primer Cuerpo

A la izquierda, San Juan Apóstol se erige con el águila, su atributo, y sobre él Cristo dicta el Evangelio desde un edículo con venera y gablete grutesco. La calle central aloja la arquivolta de medio punto, cuyas enjutas muestran los "Tronos" —cariátides angelicales, primera jerarquía celestial, con alas entrelazadas de palmas símbolo del martirio—. La puerta de casetones inmortaliza a San Gregorio Magno y San Agustín de Hipona.

A la derecha, en simetría perfecta, San Lucas y el toro flanquean la composición. El friso del entablamento convierte la fachada en oración visual: cada símbolo de la Letanía Lauretana encuentra su equivalente en piedra. La cornisa se cierra con el Pantocrátor, sello doctrinal que valida toda la estructura antes de dar paso al segundo cuerpo.
Pedro de Huertas · Neóstilo · 1764

El Segundo Cuerpo

En 1764, bajo el episcopado de Pedro Tamarón y Romeral, Pedro de Huertas completó el segundo cuerpo introduciendo el estilo "neóstilo": mayor ligereza visual y complejidad geométrica centrada en la columna estípite. Dos estípites centrales y cuatro columnas compuestas enmarcan los edículos de San Marcos y San Jorge en contrapposto. Los fustes exhiben guirnaldas helicoidales sobre estriado y basamentos con cariátides y motivos florales.

El remate es una pieza de heráldica y fe: el escudo catedralicio muestra el Sol, la Luna, la Escalera y el Monograma Mariano. Dos serafines coronan a la Virgen y el capelo episcopal enmarca la inscripción "Eclesiæ Novæ Cantabriæ Capitulum". Un ángel central otorga la bendición final, cerrando el ciclo artístico que comenzó con la tradición zacatecana de Ontiveros.

Galería

Portada Poniente
Columnas Adosadas
San Juan Evangelista
Los Tronos
Letanía Lauretana
El Pantocrátor
San Marcos y San Jorge
Blazón Catedralicio