
Memoria Histórica y Sucesión Apostólica
Panteón
de los Obispos
A la sombra del Altar Mayor descansan los prelados y canónigos que gobernaron, edificaron y custodiaron el patrimonio espiritual de la Catedral de Durango desde el siglo XVII.
El Descanso a la Sombra del Altar
Desde los primeros siglos de la fe cristiana, enterrar a las dignidades eclesiásticas dentro del recinto catedralicio respondió a una profunda necesidad teológica y jerárquica. La inhumación de los pastores bajo el mismo suelo que sirvieron simbolizaba la unión perpetua con su grey y la continuidad ininterrumpida del mandato apostólico.
En la Nueva España, la ubicación de las criptas funerarias no era fortuita: mientras más cerca estuviera el difunto del altar mayor y del relicario del templo, mayor era su prestigio espiritual. Así, la Catedral de Durango estructuró bajo su Altar Mayor un panteón subterráneo de honor.
“El Panteón de los Obispos consta de una bóveda con cuatro alcobas funerarias dispuestas a los costados de un pasillo central, en cuyas gavetas reposan los restos mortales de los Obispos y Arzobispos.”
Esquema Arquitectónico
Estructura del Panteón de Criptas bajo el Altar Mayor

Gonzalo de Hermosillo
h. 1570 – 1631
Pedro Barrientos y Lomelí
1605 – 1658
Manuel Escalante Colombres y Mendoza
1645 – 1708Ignacio Díez de la Barrera
1645 – 1709
Pedro Tapíz y García
1660 – 1722
Pedro Tamarón y Romeral
1695 – 1768
Antonio Macarulla Minguilla y Aguilaniu
1710 – 1781Joaquín Granados y Gálvez
1734 – 1794
Francisco Gabriel Olivares y Benito
1736 – 1812
Juan Francisco de Castañiza
1756 – 1825
José Antonio Laureano de Zubiría y Escalante
1791 – 1863
Vicente Salinas e Infanzón
1810 – 1894
Santiago Zubiría y Manzanera
1837 – 1907