EL CORO — Catedral Basílica de Durango

Obra maestra de la ebanistería novohispana
recorrido

ELCOROSillería · Siglo XVIII
Obra maestra de la ebanistería novohispana
Madera, Oro y Silencio Sagrado
Francisco Peláez · 1735–1740
La sillería del coro de la Catedral Basílica de Durango fue ejecutada entre 1735 y 1740 en la Ciudad de México por el maestro ebanista Francisco Peláez, con la intervención de Lucas y Francisco Nores. En madera de nogal —valorada por su resistencia y nobleza— fue tallada meticulosamente y pintada de negro, dotando al conjunto de un orden compositivo propio del barroco pleno.
La estructura es un testimonio de la jerarquía eclesiástica hecha madera: 35 sillas altas destinadas al obispo y a los miembros del cabildo, y 22 sillas bajas para el resto de los ministros corales. En el centro se ubicaban dos facistoles y un atril, soportes fundamentales de los libros de coro y las partituras que guiaban la liturgia cantada.
El Traslado del Obispo Tristán
Fue durante el episcopado del Obispo Esteban Lorenzo de Tristán cuando se llevó a cabo el traslado de la sillería, un movimiento que transformó la fisonomía del recinto y desplazó también el Altar de los Reyes —antiguo retablo estofado con siete lienzos alusivos al nacimiento de Jesús— que precedía al actual emplazamiento.
Texto curatorial: Museo de la Catedral Basílica de Durango · Arquidiócesis de Durango
Investigación histórica: Historiador José Alonso Martínez Barrios


Los Santos del Cabildo
Cada respaldo de las sillas altas está coronado por una escultura en relieve o media talla, estofada en oro, que representa un complejo programa iconográfico: apóstoles, evangelistas, fundadores de órdenes y santos de la Iglesia universal. Este despliegue santoral rodeaba a los dignatarios durante sus oraciones, recordándoles la continuidad de la Iglesia y la vida ejemplar de sus predecesores.
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