VIRGEN DEL ROSARIO





Una oración escrita en piedra
Reforma neoclásica en el crucero
En este ábside se encontró ubicado anteriormente el altar dedicado a la Purísima Concepción, descrito como un retablo de madera tallada de profusa elevación. Al centro del altar se ubicaban nichos de cristales con la imagen de la Purísima Concepción, atribuida al escultor Felipe de Ureña. La imagen se encontraba ornamentada con alhajas, piedras y perlas, resplandor y peana de plata.
Este antiguo retablo contaba con variedad de reliquias de cera de agnus, un Cristo coral y un nacimiento de marfil. En este mismo ábside existía un retablo de madera estofada con la pintura alusiva a San Atenógenes, patrono de las viudas y de los huérfanos.
Texto curatorial: Museo de la Catedral Basílica de Durango · Arquidiócesis de Durango
Investigación histórica: Historiador José Alonso Martínez Barrios


Uno de los elementos que otorga a este altar una relevancia histórica excepcional es la presencia del edículo central que resguarda las reliquias del mártir San Plácido. Se trata de la primera reliquia que llegó a tierras duranguenses en el lejano siglo XVII, junto con la de San Mateo. Su incorporación en un retablo neoclásico del siglo XIX es un puente temporal que une el pasado colonial de la Nueva Vizcaya con la modernidad.
San Plácido
San Francisco de Asís
Nuestra Señora del Rosario
Santo Domingo de Guzmán
Santa Rosa de Lima




